viernes, marzo 19

Schism


















Doomed to crumble unless we grow and strengthen our communication.

El cliché milenario (i guess) de toda pareja es que sin comunicación o con mala comunicación, el pedo básicamente vale madres.

Eso para mí es una mamada.

La relación de pareja en su etapa informal es significativamente más chingona porque no tienes que pensar en las consecuencias,  aun cuando estas existan y sean latentes. Quien no se ha cruzado con un wey con vieja embarazada o la prima de una amiga con flujo verdoso apestoso. De cualquier forma, el amor en la etapa ideal de burbujas,  pétalos de rosas y corazones por doquier (o sexo salvaje puercote-sudoroso-salivoso a todas horas y en cualquier lugar, dependiendo a quien le preguntemos) es posible primero, porque simplemente no hay absolutamente nada de qué preocuparse y segundo,  porque no tienes ni la puta menor idea de qué o con quién te estás metiendo.

Es decir, la ignorancia nos hace libres, nos hace felices, nos hace amar, aceptar y tolerar a nuestro significant other así sea un sicópata en potencia.

Then… something happen.

Now you know…

Nos negamos a creer lo que sucede.

¿Que nos paso?  Es la pregunta recurrente en la cabeza de los recién desenamorados.

Bueno, quizá es demasiado extremo decir que nos desenamoramos así de un plumazo, pero si es verdad que en cuanto empezamos a conocer “bien” a la pareja,  la sensación de que algo no está bien comienza poco a poco a minar nuestras expectativas y acaba finalmente por afectar la relación al grado de que si no das el simple pasito ese de “aprender y crecer” todo está destinado a irse directito a la verga.

Continuará…

e.

jueves, marzo 18

Tidbits!
















Ah, la vida! 

Mi gato y yo llevamos una relación de amor y odio. Corre, se agazapa, salta,  me araña, corre, regresa, camina, maúlla, se sube en mi regazo.

Planeo lo que tengo que hacer entre semana, planeo lo que tengo que hacer el fin de semana. A veces me caga no ser un vale madres!  Así al menos no me estresarían los planes.

Hadouken 

El viernes pasado gaste todos mis ahorritos en comprar la edición especial de God of War 3.  Ayer lo termine. La felicidad es tan efímera. FUCK.
Esos si, por ahí hay un par de juegos que no he terminado en más de dos años. 

Cini! 

Shutter Island está muy buena. Muy densa, intrigante y alucinada. Sería un muy buen videojuego!. Leonardo DiCaprio cada vez me convence más. Quizá a los 50 años me guste como actor. 

Alice in Wonderland es como Burton Light. Muchos personajes, muy bien diseñados, pero un guión bien culero. Elena Bonham no puede actuar mal y es de lo mejor de la película. y una actuación de Jhony Deep que ya comienza a dar hueva. Ya parece Jack Nicholson, Al Pacino o Robert DeNiro, que se interpretan a sí mismos en todas las películas.

Wait…. ¿Eso debería ser bueno, no?

La actriz que sale de Alice es una adolescente sociópata que toma terapia en… 

Hablemos de televisión. 

En Terapia. Que chingonería de serie. Canal 22 Lunes a viernes. Háganse un favor y véanla!

Smallville, Lost y Curb your enthusiasm son las series que estoy viendo con regularidad.

Heroes, Prison Break y 24 Son las que más decepción me han causado 

Mad About You, The Simpsons,  South Park, Dr. House y C.S.I. me gustan mucho. 

Seinfeld, The Sopranos y The Wire son mis favoritas de todos los tiempos.

Supervacaciones en el 5 rockeaba, pero esa es historia de otro post.

e.

miércoles, marzo 17

De la nada comenzó a llover!






















El olor a lluvia es una de esas cosas que uno ama pero no sabe a ciencia cierta porque.

Hay muchas cosas que me gustan así nada más, sin razón.

Desde niño, la lluvia, en especial cuando es una tupida tormenta, han significado algo mágico para mí.

De hecho recuerdo que la madriza más espectacular que tengo en la memoria, me la dio mi querida madre por andarme mojando en la lluvia.

Cosas de la infancia.

Una de las primeras veces que salí con una chica, comenzó a llover, justo afuera del Palacio de Bellas Artes. La gente comenzó a correr, huyendo despavoridos de la lluvia.

-Yo no corrí.

-Ella tampoco.

Seguimos caminando dando vueltas a la Alameda Central, paseamos por el Centro histórico mojándonos, ensuciándonos, pero finalmente disfrutando de la lluvia.

-Hoy ya no hago esas cosas.

-Ella tampoco.

Ahora me he vuelto de esos simples mortales que corre a esconderse de la lluvia.

De esos que anhelan el olor a lluvia y el caer de las gotas sobre la piel.

Ahora solo escribo sobre la lluvia.

e.

Nueva Administración!



Pronto retomaré la actividad bloguera....

Saludos!

e.