
Últimamente en mis entradas de este bló, en mi trabajo, en mi casa y prácticamente todo entorno que tenga relación conmigo, la sexosidad ha estado muy presente.
Y todo eso, tiene una razón que quisiera platicarles.
Simple y llanamente ando como burro en primavera.
Caliente, cachondo, calenturiento, horny, etc. whatever you like.
Y es que en los primeros meses del año, me sucede una sacudida hormonal que sube y sube, hierve y hierve y no baja y baja sino hasta por ahí de finales de marzo.
No es que antes no me pusiera horny , sino que en estos meses, es todo el tiempo, donde sea y desafortunadamente, casi con quien sea.
¿Por qué desafortunadamente? Pues porque ando viendo tetas, culos y coños por doquier.
Y tampoco es que eso no lo haga “normalmente”, digo es arto natural para nosotros los hombres, andar viendo estas sacrosantas partes, más bien, ahora es como lo que está encima, en la Layer 1 de mis pensamientos.
Y no, créanme que no es placentero andar caliente y nomás no saciar esta bonita necesidad fisiológica. Ni pedo, por ahora solo me quedan las insensibles e impersonales pero siempre fieles chaquetas. Pero esa es una historia que discutiremos después.
Nunca he sabido ni preguntado, si esto nos sucede a todos o soy el único al que se le sube la bilirrubina con tanta exactitud estadística y al ritmo de la luna. Quisiera, querid@s lector@s, que me ayudaran y comentaran si esto les pasa o ha pasado en algún momento de sus vidas.
Por el momento, yo sigo de marrano.
Saludos, besos y apapachos desde el infierno chiquito!
e.
