“Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain.
You are young and life is long and there is time to kill today.
And then one day you find ten years have got behind you.
No one told you when to run, you missed the starting gun.”
Y así, con esas palabras que parecen insulsas o crueles, según quien las entienda, Roger Waters nos martillea el cráneo con la idea de que, si, al parecer el tiempo no se detiene y cuando te das cuenta de eso, your’e fucked up o al menos muy cerca de estarlo.
Del sábado pasado a hoy (lunes), me pasaron un par de acontecimientos que no detallaré esta ocasión, pero que sin embargo, me llegaron hondo, tan hondo como podían llegar.
Haciendo a un lado el drama telenovelesco, me hicieron pensar en dos ideas diametralmente opuestas, pero que a su vez estaban íntimamente relacionadas con el tiempo o con el pasar del tiempo para ser más exactos.
De que chingados estaré hablando, te preguntarás. Quisiera poder contestarte o contestarme, pero a ciencia cierta ni siquiera yo logro comprender aun las implicaciones que dados hechos tendrán en mi vida. Y escribir esto, es más bien una reflexión para tratar de concluir what the fuck me esta pasando.
Ultimamente son más notorios y cercanos los eventos donde me doy cuenta que mi generación comienza ya a decidir, si no es que a consolidar, lo que harán o serán el resto de sus vidas.
“No new tale to tell twenty-six years on my way to hell”
Trent Reznor resume en esa línea, lo que yo interpreto como la crisis de los 30’s. De alguna manera ya pasaron los 20’s y yo, ni cuenta. Bueno aun no vivo en mis 30’s exactamente pero estoy muy cerca y esta mentada crisis ya es relativamente conocida para mi y creo que sucede en dos momentos específicos de la vida.
Cuando lo pierdes todo.
Es decir, cuando crees que estas bien, chido, tranquilo, con tu vida normal, haciendo lo que sea que hagas y de repente, madres! Abres los ojos y después de la confusión, te das cuenta que ya no estás chido, que probablemente perdiste tu chamba, te bajaron a tu novia o el saldo de la peda te dejo sin un brazo o una pierna. Lo que tenias, y creías seguro, de un momento a otro se fue a la mierda, con la pequeña particularidad, de que esta vez ya no tienes 18 para aprender a caminar con prótesis, para andarte cogiendo a tu noviecita en los arbustos de la facultad o para pedir trabajo de lo que sea en donde sea. No, ya eres un adulto y social y moralmente todos (incluido tu mismo) esperan mucho, mucho más de ti. He ahí tu crisis de los 30’s.
Cuando no tienes nada que perder.
La otra variante es todo contrario. Tienes prácticamente todo. Un buen trabajo, un depa, una novia que se muere de ansias por que le des el anillo y finalmente construyas el nidito de amor y te llenes de hijos. Tu trabajo va viento en popa y al parecer, efectivamente ahora eres un adulto. Que podría salir mal? Pues simplemente la natural y siempre presente inconformidad humana. Te sientes estancado, cuestionas al futuro, la idea de la monotonía del matrimonio y el juego de la casita te da si no terror, al menos una inmensa flojera. Es más, hasta tu trabajo comienza a parecerte ordinario y desmotivante. Donde está la emoción?. Donde quedo lo excitante del caos?. Is gone and you know it. He ahí tu crisis de los 30’s.
A todo esto, creo que es comprensible pasar por esto, pero también superable. Quien no ha sentido que se quedará a vestir santas, cuando la verdad es que existe gran posibilidad de que te la pases desnudando a pecadoras. Solo es cosa de creerlo. De Superarlo. Lo intentaré, y luego les cuento como me fue.
La crisis siempre es una oportunidad, it’s time for a change!
En fin, todo este debraye es culpa de Toy Story 3, no dejen de verla.
Ahh y también Kick-Ass….. las veces que puedan, es así de buena.
Adieu!
e.